1. Que la convivencia es una tarea NECESARIA y COMPLEJA pero POSIBLE. Esto se observa en el análisis de la realidad de mi cetro, donde se ve que existen pequeños pasos hacia un clima de convivencia aunque todavía queda un largo camino:
2.Que la escuela, con su función socializadora, debe generar, facilitar y promover tiempos y espacios para que pueda circular el diálogo y la discusión y no la sumisión y acatamiento, y el análisis y la reflexión sobre las acciones impulsivas y las actuaciones violentas. DEL MODELO DISCIPLINAR AL DIALÓGICO.
3. La convivencia requiere de un trabajo compartido donde LAS FAMILIAS tengan el mismo peso que los maestros, profesores/as... en la prevención y mejora de la convivencia en la escuela:
Así, reflexionado todo lo anterior, parece claro que las fortalezas de mi centro van en el camino de mejorar la convivencia del mismo, aunque estas deben reforzarse y ampliarse: reforzarse llevando a la práctica el Plan de Convivencia para que este no se quede en un simple documento de centro y ampliarse desarrollando las interacciones igualitarias a toda la comunidad educativa. Por otra parte, extraídas las debilidades, debemos entender que para mejorar la convivencia, toda la comunidad educativa debe tener voz y voto a la hora de desarrollar "la vida del centro". Las familias, siguiendo el triángulo de arriba, juegan un papel fundamental por lo que debemos abrirles las puertas y que estas participen en la vida del mismo. A continuación, un cuadro resumen de las fortalezas y debilidades de mi centro:


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